Hace unas semanas, leyendo las noticias acerca de Bolivia, me quedé asombrado de la reacción de la población boliviana hacia el incremento del precio del aceite de palma que se vendía a US$ 3.00 el litro. Inmediatamente me acordé que en nuestro surtido mercado local uno lo encontraba a S/. 4.50 a S/. 5.50 en cualquier supermercado.
Anteriormente ya había comentado el alza de los precios. Fui a hacer compras al supermercado y pasé por los escaparates de los aceites y observé los carteles del precio de aceite que marcaba S/. 8.50. Inmediatamente, aparte de sorprenderme por supuesto, me acordé de la Ley lanzada por el presidente boliviano de prohibir la exportación de aceite.
Las compras anuales del Perú superan las 18.000 toneladas anuales de aceites comestibles de Bolivia. Uno de los grandes afectados es el Grupo Romero, que es el que compra directamente este producto para traerlo al mercado peruano, y los segundos afectados somos nosotros los consumidores que tendremos que pagar este diferencial.
En conclusión, puedo decir que la medida adoptada por el presidente Evo Morales ha sido desacertada desde nuestra posición, pues ha afectado directamente al precio de un producto básico en nuestra canasta familiar. Segundo, esto afecta gravemente a las exportaciones e industria boliviana.
SERGIO EDUARDO NAVARRO DIAZ
domingo, 30 de marzo de 2008
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