Antes de que el presidente Evo Morales asumiera el cargo, Bolivia estaba en una situación que puso al país al borde del colapso, los constantes reclamos de la población boliviana hacia los gobiernos de turno paralizaron al país vecino.
El entregar el mando a un presidente indígena en representación de la gran mayoría de la población, pondría la última cuota de sobresalto por la minoría en desacuerdo.
Los actos de Evo han sido muy criticados, como poner en el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores a uno de sus compañeros con instrucción de nivel de secundaria, la nacionalización de los recursos energéticos bolivianos, el caso Repsol y Petrobras (en este último generando un nuevo conflicto con el presidente Lula Da Silva de Brasil), la nueva Constitución Boliviana referente a la refundación del país, etc.
Entre tanto, la derecha boliviana en las provincias de Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando se ha separado del gobierno, quiere la independencia de esas provincias.
Esto puede originar el fraccionamiento del país, separando la zona norte con la sur. Presumo que después y durante este conflicto alguien puede tomar alguna ventaja, el país vecino Chile, pues puede apoderarse económicamente de la zona sur boliviana, haciendo un puente de comunicación entre Brasil y Chile con salida al Pacífico y al Atlántico. Además, la zona norte boliviana quedaría disminuida en todos los aspectos en la latente embestida chilena por apoderarse del mayor recurso hídrico peruano-boliviano: el Lago Titicaca.
SERGIO EDUARDO NAVARRO DIAZ
sábado, 15 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario